¿Qué le pasa a los españoles con los Borbones?
La historia de los Borbones está inseparablemente unida a la decadencia de España. Cuando los españoles prefirieron a Fernando VII en lugar de a José Bonaparte fueron en contra de la Historia y del progreso. Eligieron la barbarie y la corrupción en lugar de la Ilustración. Estar bajo el dominio del Imperio Romano dieciocho siglos antes nos había enganchado al progreso, a la fructificación a través del conocimiento. Pero los Borbones cavaron más profunda la sima en que ya había ido cayendo el imperio español víctima de la piratería de ingleses y holandeses bendecida por sus monarquías. El absolutista Fernando VII cortó las cabezas de los liberales, abolió la Constitución y precipitó al país a una tríada de guerras que ocuparían casi todo el siglo hasta dejar extenuado y sin recursos al Estado, incapaz para defender las últimas colonias. La tatarabuela del Emérito metía la mano hasta en la caja de los huérfanos y en la Lotería Nacional. El abuelo de Juan Carlos de Borbón empujó a España a una guerra que perdimos con Marruecos sólo por defender sus intereses particulares de su mina de fosfatos. El padre del Emérito recibió como regalo del pueblo de Cantabria el Palacio de la Magdalena para años después hacer caja -150 millones de pesetas- vendiéndoselo a los mismos que se lo habían regalado. Este es el pelaje de la familia. Por eso me causa estupor ver como el ex Rey es recibido en loor de multitudes cada vez que viene a hacer su tour de marisquerías, corridas de toros y salidas al mar, aun conscientes –¿o no?– de que no ha contribuido ni con un euro al Sistema del que se aprovechó, a través de mordidas y de evasiones, para pagar 200 millones de pesetas a Barbara Rey, 65 millones de euros a Corinna y quien sabe que más dispendios en su carrera de conquistas. Ha conseguido evadir 1.800 millones de euros, fuera de todo control fiscal, y todavía considera un ultraje no poder residenciarse en España. Puedo hacerlo cuando quiera, pero ya tiene la precaución de no superar los 183 día de estancia al año.
Con estos mimbres, el personal que lo vitorea y los todólogos que lo defienden por doquier son los mismos que pueden sufrir retrasos con resultado de muerte en los diagnósticos de los cribados, falta de cobertura a hijos con necesidades educativas especiales, retrasos a veces definitivos en la concesión de la ayuda a la dependencia de familiares a cargo, etc., etc. etc., porque no llegan los recursos. Y el delincuente, el evasor que cobró millones de euros en comisiones por el Ave a la Meca detraídos del interés público, vitoreado y alabado por su campechanía. De hecho recibió el premio Carlomagno por su contribución a la democracia y a la defensa de los valores en Europa, incluyendo el respeto al medio natural y a la defensa de la biodiversidad, él, que cazaba osos en los Balcanes, elefantes en Botswana y apoyaba y sigue haciéndolo la tortura, anacrónica, de los toros.
Lejos de celebrar sus viajes a Sanxenxo burlándose de la Justicia Española, a mí no me hace puta gracia que no pise Soto del Real. Es un mal ejemplo, una provocación y un descrédito para la todos nosotros como sociedad que se precia de querer progresar en valores y en convivencia pacífica.
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